“Entonces los ciegos verán y los sordos oirán. Los cojos saltaran como venados y los mudos cantaran de alegría. Porque brotará agua en la tierra seca y manantiales en el desierto.”
Isaías 35: 5 y 6

Ministerio adventista

de las posibilidades

Pr. Antonio Funes

El Ministerio Adventista de las Posibilidades opera con la filosofía de que todos los seres humanos son valiosos, necesarios y deben ser valorizados, independientemente de su condición. Por eso, el Ministerio de las Posibilidades viene con la propuesta de preparar la iglesia creando condiciones para valorar, incluir, acoger y amar a los sordos; ciegos; personas físicamente limitadas o inmóviles; autistas; personas con alguna limitación cognitiva, intelectual, mental o psicológica; huérfanos y vulnerables; personas en duelo; y aquellos que renuncian a sus propios intereses y se preocupan por atender las necesidades de los demás, así como de quienes viven y trabajan con ellos.

Para trabajar con mayor eficacia, elegimos a los coordinadores nacionales de cada área en la que este ministerio puede servir:

Aníbal Cuevas

Impedimento físico

Ezequiel Acosta

Sordos y mudos

Ramón Díaz

Discapacidad visual

Lissi Martínez

Autismo

Silvia Miranda

Albinismo

Pr. Lionel Celano

Coordinador Nacional

“Vi que es por la providencia de Dios que las viudas y los huérfanos, los ciegos, los sordos, los cojos y las personas afligidas de diferentes maneras, fueron puestos en una relación cristiana cercana con su iglesia; es probar a su pueblo y desarrollar su carácter. Los ángeles de Dios están mirando para ver cómo tratamos a estas personas que necesitan nuestra simpatía, amor y generosidad desinteresada. Esta es la forma en que Dios prueba nuestro carácter. Si tenemos la verdadera religión de la Biblia, veremos que tenemos una deuda de amor, bondad e interés con Cristo, a favor de sus hermanos; y no podemos hacer nada más que expresar nuestra gratitud por Su inconmensurable amor por nosotros mientras éramos pecadores indignos de Su gracia, manteniendo un profundo interés y un amor desapegado por aquellos que son nuestros hermanos y menos afortunados que nosotros”. SERVICIO CRISTIANO, p. 146

Agradecimientos

A Dios, en primer lugar, por dar a la iglesia la visión de incluir a las personas con capacidades diferentes. A los administradores de la Unión Paraguaya por su apoyo, a Ana Benítez, secretaria del departamento, por su dedicación y a los coordinadores nacionales por aceptar con cariño tan importante desafío.